Colectivo de arquitectas en defensa de las tierras públicas

Por la Arq. Barbara Rossen, integrante del colectivo de arquitectas

El Colectivo de Arquitectas en Defensa de las Tierras Públicas nace como respuesta espontánea entre un grupo de colegas que ejercemos la disciplina y trabajamos en la construcción de la ciudad desde la actividad privada,  la función pública, la universidad, distintas asociaciones profesionales y comunitarias y que coincidimos en que el proyecto  que propone normas urbanísticas y usos privados en las tierras públicas ribereñas de Costa Salguero y Punta Carrasco, es de una gran injusticia urbana, social, ambiental.

La creación del espacio desde la profesión y la mirada de género nos permite, desde este lugar en común, construir colectivamente. Tenemos distintos saberes, trayectorias y afinidades partidarias, pero la misma capacidad de construir unidad en la diversidad. Esa es nuestra riqueza.

Somos arquitectas que estamos en red. Muchas ya formábamos parte de SoyArquitecta.net. Así fue como en menos de 72 horas redactamos una carta dirigida a los 60 legisladores y juntamos 342 firmas de colegas para visibilizar técnicamente lo que estaba ocurriendo y alertar sobre la importancia de preservar las escasas reservas de suelo urbano existentes para el presente y para las generaciones futuras.

El proyecto que está en debate nos interpela. Cuento de qué se trata. El predio involucra 32 hectáreas sobre la costa del Río de la Plata, nuestra mejor geografía. Si se aprobara la norma para la construcción de edificios y la venta del 35 % de estas tierras perderíamos definitivamente parte de nuestro mejor paisaje.

Coincidimos en que hay que proponer otro modelo de ciudad, más inclusivo y solidario. Luego de 30 años de concesiones privadas, estamos frente a la oportunidad histórica de recuperar la relación de Buenos Aires y el río  o de ser despojados de esta oportunidad para siempre.

El proyecto en debate vulnera derechos. Incumple aspectos normativos como la Constitución de la Ciudad, que es el pacto social más grande que puede alcanzar una sociedad, e incumple también los lineamientos establecidos en el Plan Urbano Ambiental y distintos compromisos internacionales (Agenda 2030, Nueva Agenda Urbana, Acuerdo de Paris, entre otros.)

Preocupa también, que mientras en ámbitos académicos y sociales se debate sobre el urbanismo pos-pandemia, las decisiones políticas que definen la construcción real de la ciudad, se hagan dándole la espalda al río y de espaldas a la ciudadanía, sin contemplar tampoco el compromiso de sustentabilidad con las generaciones futuras.

Es por esto que a partir del objetivo en común, nos propusimos una estrategia conjunta, visibilizar y sumar colegas que comprometidas con la construcción de la ciudad se sumaran a alumbrar otra mirada y a participar en la audiencia pública.

Así fue como juntas, en red y con otros colectivos, convocamos a la audiencia pública más masiva de la historia de la legislatura porteña.

En estos días, en un encuentro de la Red de Defensa del Ambiente y el Buen Vivir, Saskia Sassen decía que nos encontramos en una época o en un cambio de época, en la que hay movimientos y hay pequeñas acciones, pequeñas revoluciones que pueden producir –no lo sabemos- grandes movilizaciones. Y ahí estamos nosotras como Colectivo, esta pequeña –pequeñísima- revolución que es la Audiencia de Costa Salguero y Punta Carrasco. Una Audiencia que es y será un hito histórico, 7058 inscriptos, más de 2000 expositores, 97,3% de los participantes dijimos NO VENDAN LA COSTANERA con argumentos constitucionales, jurídicos, ambientales, urbanísticos, de equidad social, de identidad urbana, del “sentido de lo público” y la Memoria.

Nosotras decimos, LA TIERRA PÚBLICA SE DEFIENDE. Cuidemos la casa común. La tierra pública es un bien escaso, irreproducible, inamovible y no recuperable. 

No se está discutiendo un terreno sobre la costa, se está discutiendo una pieza fundamental del Borde Costero Metropolitano.

Lo que está en debate, hace a nuestra identidad. Somos rioplatenses y queremos recuperar nuestro mejor paisaje y nuestras tierras públicas ribereñas para el disfrute de todos. Así nuestra frase, que podríamos decir fundacional del colectivo: el “derecho al horizonte”, que es el horizonte físico, social y cultural, se traduce en la propuesta de creación de un parque público, libre, verde y popular.

En estos días presentamos una nueva carta, ahora con más de 600 firmas de colegas arquitectas y adherentes arquitectos, dando cuenta de lo ocurrido en la masiva, significativa y contundente audiencia pública y reiterando la solicitud de una alternativa pública y colectiva para estas maravillosas tierras ribereñas.

Es preciso, emprender una remediación de las ciudades y la ciudad de Buenos Aires es la Ciudad con su río, el río, nuestro Río de la Plata. Entonces, como bien se dijo en la Audiencia Pública, solicitamos desde la ciudadanía y como profesionales que ¨ no nos cambien derechos por privilegios ¨.

Algo nuevo se está gestando, como se vio en la Audiencia, de manera transversal, solidaria y colectiva.  Por cierto, nada arranca de cero. Desde las “ciudades rebeldes” como describe David Harvey a la “Ciudad que Resiste¨ local (FAU-Universidad de la Plata), hay un entramado riquísimo de colectivos, grupos y experiencias, en clave feminista, que trabajan día a día por construir ciudades habitables, que de gusto vivirlas.

A propósito, ¿qué es una ciudad con perspectiva feminista?

Dice el prólogo de ”Ciudad que Resiste” (proyecto-publicación de extensión universitaria de la UNLP donde se entrelazan colectivas de arquitectas y artistas transdisciplinarias): Una ciudad feminista es aquella donde convivir en igualdad de condiciones. Una ciudad feminista es aquella que garantiza a todes, el acceso a los espacios, las infraestructuras, las oportunidades laborales y los puestos de decisión. Una ciudad feminista es aquella donde no hay distinciones de tiempos ni de roles. Una ciudad feminista es aquella donde se deciden equitativamente las asignaciones de recursos. Una ciudad feminista es una ciudad sensible a todas las desigualdades. Una ciudad feminista es aquella donde las violencias machistas ya no existen. Una ciudad feminista es aquella donde se honra la memoria de sus ciudadanas y ciudadanos. Una ciudad feminista es una ciudad que todavía no existe. Una ciudad feminista requiere deconstruir las polis y las urbis, deconstruir la política y el urbanismo.

Y ahí-aquí estamos, nosotras entre tantas, desde el Colectivo de Arquitectas intentando re-pensar una forma de construir la ciudad. Tenemos la certeza que la preservación de las tierras públicas debe ser política urbana, como lo hacen las ciudades más desarrolladas económicamente, más equitativas desde el punto de vista social y más sustentables desde lo ambiental. ¿Cuál es el legado que queremos dejar a las futuras generaciones? Aspiramos a que sea una ciudad más amable, más sensible a todas las desigualdades. Una ciudad que respete los derechos urbanos y ambientales, una ciudad  más justa y más bella.

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