Patologías en estructuras aporticadas

Por el Lic. Pablo Tozzi

El pórtico es una de las formas estructurales más utilizadas en la aplicación del hormigón armado a la construcción de edificios, tanto por su rigidez como por su sencillez. Pero existen patologías a considerar, tanto desde el punto de vista funcional como estético.

Uno de los problemas más típicos es la aparición de fisuras, ya que tiene diversas causas. Podría tratarse de la retracción hidráulica del material, que aunque es una lesión leve, puede afectar a la durabilidad o podría ser por salto térmico, causada por un aumento de volumen cuando se incrementa la temperatura. Estas aparecen en las zonas traccionadas de las cabezas y las bases de los pilares, induciendo a las barras a movimientos de contracción.

Uno de los recursos más habituales para prevenir estas fisuras es disponer juntas de dilatación que limiten las deformaciones originadas por cambios de temperatura.

También son muy propias de este tipo de estructuras las lesiones causadas por el descenso diferenciado de un punto de la cimentación con respecto al resto. Esto provoca una desviación angular que genera deformaciones y roturas en las vigas.

FISURAS POR CORTANTE

“Aparecen fisuras motivadas por el alargamiento de la diagonal que une el pie o vértice con el opuesto”, afirma el Arquitecto Damián Fermín.

El cedimiento de una zapata producirá esfuerzos excepcionales que generará un deslizamiento en las armaduras por adherencia insuficiente.

Estas fisuras no aparecen de forma inmediata, manifestándose primero en la tabiquería y en la inclinación de los forjados. En este punto, la calidad del hormigón de los pilares será fundamental en cuanto a la seguridad.

Las fisuras menores de 0,3 mm no suelen provocar efectos serios sobre las estructuras de hormigón, pero si se acercan a los 2mm pueden repercutir en la funcionalidad y seguridad.

“Primero hay que definir si esa fisura se convirtió en grieta, y luego hacer un diagnóstico para determinar si puede afectar a la estructura”, asegura el patólogo Pablo Azqueta.

La rotura por aplastamiento es otra de las principales afeccciones que se produce por un exceso de carga, por armaduras insuficientes o por hormigón de baja calidad, dando origen a fisuras que pueden llegar a cortar en dos al pilar.

El aplastamiento produce un pandeo de la armadura en las esquinas originando fisuras que pueden confundirse con las de corrosión de las barras, pero que si al observar la cara opuesta del pilar esta aparece partida, no hay lugar a confusión.

Una solución de rápida ejecución es reforzar por medio de perfiles metálicos o integrar una armadura adicional, aplicando resina epoxi antes de hormigonar de nuevo.

FISURAS DE COMPRESIÓN

En los pórticos con nudos rígidos, las roturas suelen producirse por flexión. Esto se manifiesta a través de fisuras horizontales superiores, que pueden deberse a empujes horizontales, sobrecargas, mala resistencia del hormigón o  deficiencias en el cálculo.

“El 40% de los procesos patológicos se deben a fallas de diseño y un 20% a fallas de ejecución”, advierte Azqueta desviando la atención en los materiales.

Las fisuras que se desplazan de abajo hacia arriba perdiendo anchura hasta desaparecer en la parte superior, indican una superación de las tensiones de tracción y se trata de una lesión estructural grave porque los pilares traccionados dejan de transmitir las cargas al terreno y otros han de asumir esa función aumentando el esfuerzo para el que fueron dimensionados.

En los pilares altos y esbeltos aparecen generalmente las fisuras por pandeo, que se manifiestan de forma horizontal, porque sus armaduras son insuficientes. Por eso la terapia más efectiva en estos casos es aumentar su dimesión mediante una armadura adicional.

La aparición de fisuras a 45° cercanas a sus apoyos sobre los pilares son indicio de una falla por esfuerzo cortante ocasionado por insuficiencia de las armaduras transversales o por baja resistencia del hormigón. Estas pueden producirse en la planta baja de edificios sometidos a fuertes empujes horizontales o en pilares de última planta que soportan grandes vigas.

 

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